El photocall con accesorios (sombreros, bigotes con palito, carteles divertidos) ha sido uno de los extras más reconocibles de las bodas durante la última década. Pero cuando estáis planificando vuestra celebración, merece la pena ver qué ofrece realmente frente a una solución digital más sencilla, como un código QR para compartir fotos.
Qué es un photocall clásico
Normalmente se trata de un fondo alquilado, una caja de accesorios y, a veces, una impresora que imprime la foto al momento. Los invitados se acercan, se hacen fotos y algunos se llevan la copia impresa a casa.
Dónde gana el photocall
Una foto física, que el invitado se lleva a casa esa misma noche, tiene un encanto propio que una galería digital no puede sustituir. Los accesorios y la estética de photocall casi siempre animan el ambiente y animan a participar a invitados que, de otro modo, no se harían fotos por iniciativa propia.
Dónde se queda corto
El photocall solo cubre un rincón de la sala, solo a los invitados que se acercan a propósito y solo en los momentos en que hay alguien al lado ayudando con la impresora. Todo lo que pasa en el resto de la sala (el primer baile, los discursos, los momentos espontáneos en las mesas) el photocall simplemente no lo ve. Además, el alquiler del equipo y los accesorios es un gasto que crece con las horas y con el número de invitados.
Dónde gana una solución digital como Momentvia
Un código QR para compartir fotos no obliga al invitado a ir a un lugar concreto: cubre toda la celebración, toda la noche y todos los rincones de la sala a la vez, porque cada invitado lleva su propio «photocall» en el bolsillo. Sin alquiler de equipos, sin colas para la impresora, y las fotos llegan con calidad completa directamente a la galería compartida de los novios.
¿Merece la pena combinar ambos?
Para las parejas con más presupuesto, la combinación suele ofrecer lo mejor de los dos mundos: el photocall como momento divertido de la noche con un recuerdo físico, y el código QR para todo lo demás, es decir, todos esos momentos que un photocall, por su propia naturaleza, nunca llegará a captar.